Alfredo di Stéfano jamás hubiese pensado, mientras asentaba cereales en sus campos de Los Cardales, que el mayor de sus hijos, justo el que lleva su mismo nombre, se convertiría en uno de los cuatro mejores futbolistas del siglo XX, según la F.I.F.A.La pasión por el fútbol llevaba a “Stopita”, bautizado así por su abuelo por las cualidades de su cabello, a mitigar el trabajo que debía realizar para ayudar a la familia con cuanto partido de fútbol se desarrolle en los terrenos baldíos de la zona.
En Unidos y Venceremos de Barracas, o el Imán de Flores, di Stéfano no se destacaba del resto. Ni siquiera lo hizo en las divisiones menores de River Plate, equipo del cual era fanático y con el cual debutó en Primera.
Su explosión como futbolista se produjo, tras la huelga del ´49, cuando eligió Colombia a Italia y se calzó la casaca de Millonarios de Bogotá en lugar de la del Torino.
En su vida personal, Latinoamérica le brindó sus momentos intensos. En Argentina contrajo matrimonio, en Colombia vivió la experiencia de ser padre en dos ocasiones, mas en Caracas sufrió su peor momento cuando fue secuestrado por un comando antigubernamental que lo mantuvo cautivo durante dos días para mostrar su descontento con el gobierno venezolano.
Su producción en Millonarios lo llevó a ser disputado por Barcelona y Real Madrid, en lo que fue uno de los fichajes más polémicos de la historia española. La “Saeta Rubia” llegó al equipo merengue para ganar ocho títulos de Liga en diez temporadas, cinco Copas de Europa en forma consecutiva y una Intercontinental.
Ya retirado, con la modestia que lo caracterizó durante toda su vida, dijo haber sido sólo “un pequeño imitador de Erico”, en referencia al goleador paraguayo, quien fuera su máximo ídolo.
Amante del periodismo, la lectura y la actuación, prefirió volcarse a la dirección técnica cuando abandonó los pantalones cortos en 1966.
Así, comenzó a trasmitir todo lo aprendido en sus años de jugador. El sacrificio, el trabajo a conciencia y el espíritu ganador eran sus principios básicos a la hora de formar un equipo.
En 1998, la F.I.F.A. lo incluyó en el Salón de la Fama, lugar que ya ocupaba para la gran mayoría del mundo futbolero desde sus inicios, gracias a su liderazgo y aporte tanto dentro como fuera del campo de juego.
El 4 de julio y 789 goles después de su excelso paso como deportista, festeja su cumpleaños número 73, como Presidente de Honor del Real Madrid y con la felicidad de haber logrado mucho más de lo que se había propuesto en el campo de cereal de su padre, mientras pensaba una gambeta para practicar con sus amigos, tras su jornada de trabajo.

